Para todo final fue necesario un comienzo, y un camino recorrido del cual se supone, se aprende.
Hay personas que no aprenden.
Hay personas que aprenden más tarde, indecisos, se quedan en el medio.
Hay personas a las que les da miedo siquiera empezar.
A otros, lo que los asusta es lo que podrá venir en el final.
(Y a unos pocos, los aterra el hecho de que después de ese final venga un nuevo comienzo, otro ciclo más: nunca se termina de recorrer caminos)
Llegué a la conclusión de que no me importa cómo escriba, ni qué escriba mientras sea y transmita lo que yo necesitaba decir.
...Así sean mis textos mediocres de cada día, porque no los escribo para que sean aceptados.
No me interesan los textos soberbios y pedantes; no me sirven de nada.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar