Qué feo que es cuando duele el mundo,
como una herida muy profunda en mi ser;
la brisa junta polvo, cenizas y lágrimas
para llevarlas hasta el mar.
(ese espacio inalcanzable al que intentamos huir)
de tiempos pasados aprendimos
a no llorar
a ignorar
a individualizarnos
: a ser esclavos de nosotros mismos.
madre, no podrás curarme
con tus buenas intenciones,
con palabras que me aten a tu realidad.
No es el cuerpo que se desgarra y se desvanece lentamente,
sino el alma.
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