¿Por qué no podemos ser
simplemente tu y yo
solos en esta Tierra?
¿Por qué he de ser
tan cruel conmigo misma
y condenarme de antemano
a martirios dramaturgos
que solo bajo las luces
y a telón abierto
quedan tan bien?
¿Por qué?, maldición, ¿¡por qué
he de recordarte una y otra vez
cuando tan solo pretendo olvidarte!?
Debo procurar recordar mejor que las tumbas guardan los secretos para siempre, mientras se mantengan imperturbadas.
. . .¿Por qué aún no he hablado yo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
por acá vas a la nave espacial