inevitablemente han de escapar a tus oídos.
Caprichoso es el amor, al igual que tu egoísmo.
La crueldad en tu corazón solo iguala
a la soledad que siempre temí de mis pesadillas.
Y entre roce y caída y lágrima voy construyendo,
donde nada alcanza el tiempo
y por un efímero instante todo es quietud,
un pequeño puente a mi sentir.
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