A veces me pregunto (mentira, ya no) si la nostalgia que sentimos frente a lo que quedó perdido en algún lugar que no llego a comprender no está más bien conectada a cómo vivimos esa situación en particular, cómo la vimos.
No entiendo como es que, de la nada, y sin motivo aparente, puedo volver a sentir las cosas como las sentía cuando tenía cinco años (porque hasta esa edad, y unos pocos años más, todo era mágico, todo encerraba alguna clase de misterio para mi). Y ese es precisamente el punto: las cosas en sí no cambian. Las cosas son inalterables (lógicamente no en un sentido estricto) lo que cambia, lo que siempre cambia, es nuestra percepción.
Tampoco entiendo por qué se me da por escribir esto ahora, después de tantos años.
¿Qué es lo que percibe diferente? ¿Mi cerebro? Sólo mi cerebro parece insuficiente.
No podemos volver a repetir situaciones que ya pasaron, no podemos dar marcha atrás… pero si no es eso lo que extrañamos, entonces podríamos, perfectamente, no añorar el pasado manteniéndolo en el presente; basta con saber como funciona ese switch cerebral que cambia la interpretación de lo que se recibe de afuera.
(no nos quejemos después de añorar el presente por trabarnos en la nostálgia)
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