Mirar para atrás, por encima del hombro y saborear los pasos andados. Darse vuelta y contemplar el camino recorrido. ¡Cuántos sin sabores, amarguras y porquería en general!
Calles sucias, rincones oscuros, horas sombrías; pensamientos solitarios cargados de vacío.
Presencias fugaces que se marcaron a fuego sobre mi ser, entes presentes y continuos que no pudieron arraigarse. Caminos que se cruzaron como autopistas: nunca hubo un verdadero encuentro; y caminos que se chocaron tan obviamente ¡y aún así fueron ignorados por tanto tiempo! Esperanzas contra la pared e incredulidad convertida en asombro. Todas las escalas de grises, hasta caer en el negro total; hasta partir de esa densidad infinita. No es más que un ouroboros hasta la calma que trae encontrarse en su ser y saberse uno; ¡por fin saberse uno!
Verdaderamente sentir los colores, oir las canciones del mundo escuchando, ver la luz en toda oscuridad y no temer pararse sola en medio de esta si no vemos la luminosidad: la alquimia permanente del alma dentro del ente. Es un ouroboros; y perdoname Michiru,
pero el punto sobre el que me paro (siquiera por referirme de algún modo),
no lo cambio por nada.
Gracias.
che si no tengo nada que decir no tengo que firmar no?
ResponderEliminarah pero sí tengo
.
te quiero :)
parir
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