impaciente corazón,
centraré mis fuerzas
y convocaré mi valor,
para lograr la voluntad
tan ansiada de volar -
con todos los colores de la vida.

El momento es ahora.
ima no watashi wa anata no shiranai iro

miércoles

A un amigo, que me dió alas (para que aprenda a volar)

Mirar para atrás, por encima del hombro y saborear los pasos andados. Darse vuelta y contemplar el camino recorrido. ¡Cuántos sin sabores, amarguras y porquería en general!
Calles sucias, rincones oscuros, horas sombrías; pensamientos solitarios cargados de vacío.
Presencias fugaces que se marcaron a fuego sobre mi ser, entes presentes y continuos que no pudieron arraigarse. Caminos que se cruzaron como autopistas: nunca hubo un verdadero encuentro; y caminos que se chocaron tan obviamente ¡y aún así fueron ignorados por tanto tiempo! Esperanzas contra la pared e incredulidad convertida en asombro. Todas las escalas de grises, hasta caer en el negro total; hasta partir de esa densidad infinita. No es más que un ouroboros hasta la calma que trae encontrarse en su ser y saberse uno; ¡por fin saberse uno!
Verdaderamente sentir los colores, oir las canciones del mundo escuchando, ver la luz en toda oscuridad y no temer pararse sola en medio de esta si no vemos la luminosidad: la alquimia permanente del alma dentro del ente. Es un ouroboros; y perdoname Michiru,
pero el punto sobre el que me paro (siquiera por referirme de algún modo),
no lo cambio por nada.

Gracias.

2 comentarios:

por acá vas a la nave espacial